¿Qué es vivir si no la espera de la muerte?
Ventaja y oportunidad de aguardar
encadenado fuertemente a una fría pared.
Ataduras que lentamente desgarran tu piel,
condena y precio a pagar por la libertad,
plegadas las alas, baja la mirada,
sangrando por los ojos sin poderlo evitar.
Por una rendija de tu fría celda
asoma un rayo de luz y esperanza
cuando has perdido la confianza en ti.
Levantas el rostro surcado de dolor
y observas sin comprender cómo la luz baña tu piel,
acaricia tus sentidos y limpia tu alma,
deshace las cadenas que te retienen.
Aún sin poder creerlo despliegas las alas
y de pronto recuerdas por qué estas allí.
No eres un ente, no eres un fantasma,
eres un ángel retenido por la vida.
La alegría te llena, has podido escapar,
ya estás volando en el exterior,
avanzando al lugar de donde procede
esa extraña luminosidad azulada
que te ha abierto la mente a la realidad.
Te acercas confiado y de pronto la ves;
una esfera luminosa brillando en lo alto
desprendiendo destellos claros y fríos,
aquellos que te salvaron de la desesperación.
Luz de luna, luz de muerte, luz de volver a nacer.
Llegas finalmente pero no puedes ver,
no te puedes mover, no logras pensar,
simplemente te arrastras hacia un lugar desconocido.
Te ves encadenado a una pared familiar,
con las alas resquebrajadas y cubierto de sangre,
sangre de libertad. Pero nada has conseguido.
Sacudes la cabeza, forcejeas para soltarte,
pero solo consigues aprisionarte más.
Suspiras sin poder evitarlo.
No haces caso, continúas llorando.
Solo ha sido un sueño,
un delirio para tratar de escapar,
demostrarte a ti mismo que aún eres capaz de soñar,
que no está todo perdido.
Sonríes satisfecho,
sabiendo que algún día eso se hará realidad.
Nunca vas a perder la esperanza
porque por fin, después de tanto tiempo...
has conseguido volar.
(2007)
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