Cuatro ninfas infinitas,
de involuntario albedrío,
cuatro causantes eternas
de mi pluma el extravío.
Diamante aún escondido,
que tallada en sentimientos
te abres paso entre espinos.
Dulce viajera imprudente,
que tu ambición pareciera
ser niña para siempre.
Artesana del sonido,
que a voluntad moldeas
el viento y mis sentidos.
Pequeña flor azabache,
que con solo tus palabras
deshiciste mi trance.
Cuatro ninfas infinitas,
de involuntario albedrío,
cuatro cánones distintos
para un mismo desafío.
(2011)
