Primero una sola nota al aire,
y en ella toda la valentía
de un corazón que se abre
para ser drenado.
Después unos cuantos acordes
y unos rasgueos desenfadados,
solo para calentar los tiempos
y los pies descalzos.
Una nueva idea en cada traste,
flujos de emoción en cada escala,
viejas sensaciones que renacen
de madera y esfuerzo.
Invisibles se suceden los compases,
arpegios que se agolpan entre mis dedos,
y pasiones que ruedan por el mástil
cuando escapan de mi cuerpo.
Los fraseos sin mi ayuda crean
en mi mente las más bellas letras,
olvidadas tras un instante
por siempre, sin mayor importancia;
mientras que yo me pregunto,
volando ya mi cordura...
cuántas inquietudes caben
en una caja de resonancia.
(2012)