Que vuestras miradas hablen

Que vuestras miradas hablen,
y afinadas ya las cuerdas
vuestras vidas se entrelacen
como una oda a la armonía.

Que vuestras miradas hablen,
porque en la aprehensión se aprende
a recordar lo importante
y a soplar horas vacías.

Visionario del presente,
arropando un Carpe Diem
de agua, vientos, sal y polvo.

Princesa con piel de noche,
cuyo tacto torna el fuego
y el frío en láminas de oro.

Gemelo de lo invisible,
que hace nacer de un suspiro
sombras de felicidad.

Tres guerreros sin espada,
que aspiran a lo mejor,
generando cielo y mar.

Crepitar de sien al alba,
rosas de simplicidad,
y chimeneas con cenizas
de tiempo, espacio y palabras
que vuelan muy alto,
vuelan,
pero que nunca se irán.

(2012)

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