Sin pararme a pensar

Sentada en el suelo de mi habitación,
recostada con la espalda pegada al radiador,
sintiendo el calor en los hombros, como una carga.

Me desligo del tiempo mirando la pared,
escribiendo en el suelo palabras invisibles con el pie...
¿cómo una situación tan simple puede resultar tan amarga?

Y mientras yo medito sobre mis pseudoproblemas,
en una casa vecina una mujer llora y se lamenta,
mientras desinfecta las heridas que le ha hecho su marido.

En un ático lejano, una bañera con un cuerpo de gélida piel,
llena de agua, lágrimas y sangre de aquel
que ya todo había perdido.

En un país que pareciera otro universo,
hay un niño cuya vida depende de un brebaje incierto,
mientras sus huesos asoman bajo una tela transparente.

Mi cabeza vuelve al lugar donde yo estaba,
solo una palabra en boca de mis amigos: “Oye, ¿qué te pasa?”
“No os preocupéis.” Después de todo…lo mío no era tan importante.

(2011)

No hay comentarios:

Publicar un comentario