Tormenta de fuego

Cómo osas, pero tú, llameante,
emperatriz de los incendios a voluntad;
es huracán lo que avivan las palabras, es tormenta,
del aire oxidado, con brasas tempranas,
inexplicable combustión interplanar.

Mas no es conformismo, y no devaneo,
que aire y fuego equilibran el elemental;
cuando la oda a la ironía
descubra sus acordes truncados,
entonces, el viento escuchará.

(2014)

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